La lengua de las flores y las cosas mudas.
miércoles, 5 de noviembre de 2014
La manipuladora
'No soy de aquí, ni soy de allá. Soy la dualidad, soy la frustración de la divina liviandad. Soy el fruto del veneno de los poetas malditos. No soy poco, no soy nada, soy la extensión superflua de tus lágrimas, de tus carcajadas. Soy tiranía, pero también, soy paz interior y comprensión. Soy adicto, soy pasivo. Soy un ser en expansión infinita, por que ayer
dejé mi cuerpo en sus piernas, y olvidé la esencia de las cosas mudas y perecederas.'
- Ámbar S. Phillips
Grandes reflexiones de seres pequeños
Uno eleva el Espíritu hasta límites insospechables; cuando la razón y el genio maligno se ponen de acuerdo para hacer sonreír el alma.
Noches de perro azul
Arrastro mi Espíritu por callejones donde perros azules aúllan al ritmo de mis pasos.
Me quiebro con la luz de la luna, me enamora su presencia cósmica, siempre inequívoca su aparición.
¿Ha de seguirme por lunática, o me embauca con su presencia?
Yo, sólo veo ojos tristes en la densa oscuridad de esta selva estrambótica, ojos pululantes sedientos de algún placer carnal. Aunque sólo diluyen (lo que para ellos es oro) aquel líquido bajo sus gargantas, quebradizas y rasposas de tanto llorar.
Me salvo de su contagiosa muerte; al ras de los sueños e ilusiones del porvenir que a ellos, hace mucho, les arrebató el veneno de tus ojos.
Ámbar S. Phillips.
La gravedad
Cuando uno viaja, entre cuestiones metafísicas; allá donde el límite de las cosas mundanas, se expande. Allá donde tú eres tú, y todo lo demás también forma parte de tu ser. Se transforma uno en materia insólita, sólo por el placer de viajar, como asteroides, a través del vacío y llenándolo de tinta negra, que agarra forma de vida.
-Ámbar S. Phillips
martes, 23 de abril de 2013
Desde las raíces
Después de tan glorioso camino se murió, lo cargamos con fuerza y ganas. De camino, empezó a pesar demasiado; seguido de un olor putrefacto que ya no podía disimular. -Hay que enterrar al muerto aquí. Supe que era de vital importancia porque sollozó y dictó que no podía más, el muerto se lo estaba llevando consigo. Brotaron hermosas flores desde los confines de la tierra que no tardaron mucho en copiar al muerto. De haberlo sabido, lo habría enterrado cuando aún respiraba: hubiera brotado la primavera en vez de un mar salado de tus labios.
jueves, 18 de abril de 2013
Mudos y sordos
De perderme, me perdería en la noche más tenue y más salvaje, para así mirar el cielo y guiarme con tus estrellas. En estás noches vacias y eternas gozo esta cruel melancolía. No sé si es el negro de la noche o el silencio aterrador quien devora toda la tranquilidad, con que noches antes me arropé. Se lleva el viento el almívar de tus labios. Deambulo loca y aterrada buscando tu perfume, embriagador. A ti el vicio de mis vicios te busco entre borrachos que tras la noche se retiran y no dejan más que su olor a muerte y a cigarrillos, entre tanta muerte y degracia te encuentro a ti, crepúsculo de mis noches.
café colombiano
Se me antojan las flores de la primavera, el cantar de los pajaros que ansian sol, que buscan la lluvia. Se me antojan las estrellas del cielo que iluminan en la noche tus ojos inquietos. Se me antoja el café, pero qué largas son las noches que por su culpa me desvelo. Después de la tormenta arrasa la benéfica calma y nos arropa, en silencio, y qué bien está uno aquí. Se me antojan tus estrellas, tu selva (gloriosa sea), tu café.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)