miércoles, 5 de noviembre de 2014

Noches de perro azul

Arrastro mi Espíritu por callejones donde perros azules aúllan al ritmo de mis pasos. Me quiebro con la luz de la luna, me enamora su presencia cósmica, siempre inequívoca su aparición. ¿Ha de seguirme por lunática, o me embauca con su presencia? Yo, sólo veo ojos tristes en la densa oscuridad de esta selva estrambótica, ojos pululantes sedientos de algún placer carnal. Aunque sólo diluyen (lo que para ellos es oro) aquel líquido bajo sus gargantas, quebradizas y rasposas de tanto llorar. Me salvo de su contagiosa muerte; al ras de los sueños e ilusiones del porvenir que a ellos, hace mucho, les arrebató el veneno de tus ojos. Ámbar S. Phillips.

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