miércoles, 5 de noviembre de 2014

La manipuladora

'No soy de aquí, ni soy de allá. Soy la dualidad, soy la frustración de la divina liviandad. Soy el fruto del veneno de los poetas malditos. No soy poco, no soy nada, soy la extensión superflua de tus lágrimas, de tus carcajadas. Soy tiranía, pero también, soy paz interior y comprensión. Soy adicto, soy pasivo. Soy un ser en expansión infinita, por que ayer dejé mi cuerpo en sus piernas, y olvidé la esencia de las cosas mudas y perecederas.' - Ámbar S. Phillips

Grandes reflexiones de seres pequeños

Uno eleva el Espíritu hasta límites insospechables; cuando la razón y el genio maligno se ponen de acuerdo para hacer sonreír el alma.

Noches de perro azul

Arrastro mi Espíritu por callejones donde perros azules aúllan al ritmo de mis pasos. Me quiebro con la luz de la luna, me enamora su presencia cósmica, siempre inequívoca su aparición. ¿Ha de seguirme por lunática, o me embauca con su presencia? Yo, sólo veo ojos tristes en la densa oscuridad de esta selva estrambótica, ojos pululantes sedientos de algún placer carnal. Aunque sólo diluyen (lo que para ellos es oro) aquel líquido bajo sus gargantas, quebradizas y rasposas de tanto llorar. Me salvo de su contagiosa muerte; al ras de los sueños e ilusiones del porvenir que a ellos, hace mucho, les arrebató el veneno de tus ojos. Ámbar S. Phillips.

La gravedad

Cuando uno viaja, entre cuestiones metafísicas; allá donde el límite de las cosas mundanas, se expande. Allá donde tú eres tú, y todo lo demás también forma parte de tu ser. Se transforma uno en materia insólita, sólo por el placer de viajar, como asteroides, a través del vacío y llenándolo de tinta negra, que agarra forma de vida. -Ámbar S. Phillips